La calidad comienza mucho antes de la producción
Hecho para hoy. Diseñado para durar muchos años.
Diseñado para hoy.
Creado para el mañana.
Una instalación fotovoltaica no es una compra para el momento. Debe generar energía de forma fiable durante muchos años, día tras día, tanto en verano como en invierno. Precisamente por eso, la tecnología que la sustenta también debe estar diseñada para durar.
En KOSTAL, la calidad es algo más que un producto que funciona en el momento de la entrega. Comienza en la fase de desarrollo, continúa a lo largo de la fabricación y las pruebas, y acompaña a nuestros productos a lo largo de todo su ciclo de vida.
Porque una buena tecnología debe convencer hoy. Y seguir funcionando mañana.
La durabilidad se desarrolla.
La fiabilidad de un inversor a lo largo de muchos años no se decide únicamente en la fase de fabricación. Todo comienza en la fase de desarrollo: en la selección de los componentes adecuados, el diseño de la electrónica de potencia, la gestión térmica, el software y los sistemas de control, así como en la cuestión de a qué cargas debe soportar un producto en su funcionamiento diario.
KOSTAL combina su experiencia en electrónica de potencia con procesos industriales de desarrollo y calidad. La calidad no se comprueba a posteriori, sino que se tiene en cuenta desde el principio.
Comprobar. Someter a carga. Proteger.
A lo largo de su vida útil, un inversor se enfrenta a condiciones muy diversas: temperaturas altas y bajas, cargas variables y nuevas condiciones de funcionamiento cada día.
Por eso, las pruebas y los ensayos forman parte de un desarrollo y una fabricación de productos fiables. Los componentes, los subconjuntos y los aparatos terminados se someten a procesos definidos de calidad y ensayo antes de llegar a su lugar de uso.
Porque, al fin y al cabo, lo único que cuenta allí es que la tecnología funcione de forma fiable.
La experiencia que se esconde en cada producto
La electrónica de potencia es, desde hace décadas, una de las competencias clave de KOSTAL. Este conocimiento no surge de una sola generación de productos. Crece con cada producto desarrollado, cada experiencia sobre el terreno y cada nuevo reto tecnológico.
Los conocimientos adquiridos en los ámbitos del desarrollo, la producción, el servicio técnico y la explotación se incorporan continuamente al perfeccionamiento de nuestras soluciones. Por eso, para nosotros, la experiencia no es una mirada al pasado. Hace que la próxima generación de productos sea mejor.
La calidad no termina con la entrega
Una instalación fotovoltaica puede funcionar durante muchos años. Sin embargo, el mundo de la energía que la rodea evoluciona continuamente. Surgen nuevos requisitos. Se añaden funciones. Los sistemas se interconectan entre sí. El software cobra cada vez más importancia.
Por eso, un producto energético moderno debe incluir la posibilidad de seguir desarrollándolo mediante software y firmware. Por ello, KOSTAL sigue acompañando a sus productos tras la instalación con mantenimiento y actualizaciones.
De este modo, un producto duradero se convierte en un sistema con asistencia a largo plazo.
Un sistema capaz de pensar por sí mismo
Hoy en día, la energía fotovoltaica rara vez funciona de forma aislada. Los sistemas de almacenamiento en baterías, las estaciones de recarga domésticas, la gestión energética, las bombas de calor y otros consumidores forman parte de un sistema energético integrado. Por eso no concebimos nuestros productos como dispositivos aislados, sino como componentes de un sistema.
Las interfaces, la compatibilidad y el desarrollo continuo desempeñan un papel tan importante como el propio hardware. Y es que garantizar la viabilidad futura también significa mantenerse abierto a lo que pueda surgir mañana.
¿Y si alguna vez surge algún problema?
Incluso la tecnología de alta calidad puede necesitar asistencia en alguna ocasión. En ese momento, es fundamental que alguien asuma la responsabilidad. Por eso, para KOSTAL, el soporte técnico, los procesos de servicio, la gestión de la garantía y la atención a largo plazo de nuestros productos forman parte de nuestro concepto de calidad.
La calidad no solo se demuestra cuando todo funciona, sino también en lo que ocurre cuando, en alguna ocasión, algo falla.
Para los instaladores, la calidad también significa: menos trabajo.
Una tecnología fiable no solo es importante para los operadores de las instalaciones. Para los profesionales del sector, supone menos intervenciones de servicio no planificadas, menos búsqueda de averías y menos trabajo tras la instalación.
Y, en caso de que se necesite asistencia, detrás del producto hay un fabricante con conocimientos técnicos y procesos de servicio consolidados. De este modo, la calidad del producto se convierte también en una ventaja económica en el día a día del negocio.
Instalar. Poner en marcha. Y dirigirse al siguiente cliente con la tranquilidad de haber hecho un buen trabajo.