Con la energía fotovoltaica
Reducir los costes energéticos en el sector comercial
La energía solar propia reduce el consumo de la red y puede ayudar a las empresas a optimizar de forma sostenible sus costes energéticos corrientes.
Aprovechar la energía propia de forma rentable
La electricidad es un factor de coste importante para muchas empresas. La producción, la maquinaria, la iluminación, la refrigeración, los sistemas informáticos o la infraestructura de recarga generan una demanda energética diaria.
Una instalación fotovoltaica permite generar parte de esa electricidad directamente en las propias instalaciones. Si la energía generada se utiliza directamente en la empresa, se necesita, por consiguiente, menos electricidad de la red pública.
Las empresas, precisamente, suelen reunir buenas condiciones para ello: muchos consumidores industriales necesitan energía durante el día, es decir, justo cuando la instalación fotovoltaica genera electricidad.
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Reducir de forma selectiva el consumo de la red eléctrica
El beneficio económico de una instalación fotovoltaica industrial no se deriva únicamente de la cantidad de energía solar generada. También es decisivo la cantidad de esa energía que se puede utilizar directamente en la empresa. Si las máquinas, los sistemas de refrigeración, la ventilación, los equipos informáticos u otros consumidores están en funcionamiento durante la generación de energía solar, la energía generada puede destinarse directamente al funcionamiento de la empresa.
Cada kilovatio-hora de energía solar que se consume en la propia empresa puede sustituir a un kilovatio-hora que, de otro modo, habría que obtener de la red. Por eso, el autoconsumo desempeña un papel importante en la planificación de las instalaciones fotovoltaicas industriales.
Cómo utilizar correctamente los perfiles de carga
El grado de idoneidad de la energía fotovoltaica para una empresa depende en gran medida de su perfil de carga específico. Las plantas de producción, por ejemplo, necesitan energía de forma continua durante el horario laboral. Los sistemas de refrigeración funcionan durante muchas horas. En los edificios de oficinas, gran parte del consumo eléctrico se produce durante el día. También la agricultura, el comercio y la logística suelen presentar perfiles de consumo característicos.
Por ello, a la hora de planificar, conviene analizar conjuntamente el consumo eléctrico y la posible generación de energía solar. Cuanto mejor se complementen ambos, mayor podrá ser la proporción de energía solar que se utilice directamente en las propias instalaciones.
Almacenamiento temporal de energía solar
La generación y la demanda de electricidad no siempre coinciden en el tiempo. Si la instalación fotovoltaica genera más energía de la que necesita el sistema en ese momento, un sistema de almacenamiento en baterías puede almacenar el exceso de energía solar y volver a suministrarla más adelante.
De este modo, la energía solar generada, por ejemplo, durante las horas de mayor producción puede transferirse a momentos en los que la demanda de electricidad es mayor. Un sistema de almacenamiento amplía así las posibilidades de una instalación fotovoltaica industrial: la energía solar ya no tiene por qué utilizarse exclusivamente en el momento en que se genera.
El tamaño adecuado del sistema de almacenamiento depende del perfil energético y de carga específico de la empresa.
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Limitar de forma inteligente los picos de carga
En el caso de los clientes comerciales, además de la cantidad de energía consumida, los picos de potencia también pueden influir en los costes de la electricidad. Si se producen picos de carga especialmente elevados durante un breve periodo de tiempo —por ejemplo, cuando varias máquinas u otros consumidores de gran potencia funcionan al mismo tiempo—, un sistema de almacenamiento en batería puede proporcionar energía adicional.
De este modo, en estas situaciones se puede limitar de forma selectiva el consumo de electricidad de la red. Este proceso, conocido como «reducción de picos», confiere a los sistemas de almacenamiento en baterías un uso adicional en el ámbito industrial: no solo almacenan energía solar, sino que también pueden ayudar a optimizar el perfil de carga de la empresa.
Gestionar los consumidores de forma inteligente
No todo el consumo eléctrico tiene que producirse en un momento exactamente determinado. La recarga de vehículos eléctricos, las bombas, la refrigeración u otros procesos controlables pueden ofrecer cierta flexibilidad horaria en función del funcionamiento. Una gestión inteligente de la energía puede aprovechar esa flexibilidad y adaptar mejor los consumidores a la energía solar disponible.
En lugar de inyectar el exceso de energía solar a la red y volver a obtener electricidad de ella más tarde, puede resultar más económico aplazar de forma selectiva determinados consumos a momentos en los que la generación propia de electricidad sea elevada. De este modo, la instalación fotovoltaica se convierte cada vez más en un sistema energético controlado de forma activa.
Integrar nuevos consumidores
Las necesidades de electricidad de muchas empresas cambiarán en los próximos años. Los vehículos eléctricos y la infraestructura de recarga de la empresa pueden generar nuevos consumidores. Además, el suministro de calefacción, la refrigeración o los procesos de producción se están electrificando cada vez más.
Una instalación fotovoltaica puede proporcionar parte de esta energía adicional directamente en las instalaciones de la empresa. Esto aumenta las posibilidades de aprovechar de forma rentable la propia energía solar, y hace que la planificación con visión de futuro sea aún más importante.
Por lo tanto, la instalación fotovoltaica, el almacenamiento en baterías, la infraestructura de recarga y la gestión energética no deben considerarse de forma aislada, sino como un sistema energético conjunto.
Analizar la rentabilidad de forma individualizada
No es posible dar una respuesta general a la pregunta de en qué medida una empresa puede reducir sus costes energéticos con la energía fotovoltaica. Entre otros factores, son decisivos el consumo eléctrico, el perfil de carga, las superficies disponibles en tejados o terrenos abiertos, el tamaño de la instalación, el autoconsumo, el precio de la electricidad y las posibles aplicaciones de almacenamiento.
También deben tenerse en cuenta los cambios futuros: ¿se añadirá infraestructura de recarga? ¿Aumentará la demanda de electricidad? ¿Se pueden controlar los consumidores de forma flexible? Por ello, una planificación minuciosa no solo tiene en cuenta la potencia fotovoltaica posible, sino todo el sistema energético de la empresa.
De este modo se crea una solución que se adapta al funcionamiento actual y, al mismo tiempo, abre posibilidades para futuras necesidades.
Gestionar activamente los costes energéticos
La energía fotovoltaica convierte a las empresas de meros consumidores de energía en productores de energía.
Cuanta más electricidad solar propia se pueda utilizar directamente, menos energía habrá que obtener de la red pública. Los sistemas de almacenamiento en baterías permiten desplazar la electricidad solar en el tiempo y limitar los picos de carga. Un control inteligente coordina la generación con los consumidores flexibles.
Para ello, KOSTAL ofrece soluciones de electrónica de potencia y de carga que combinan la energía fotovoltaica, el almacenamiento, la medición de energía y la infraestructura de recarga en un potente sistema energético.
De este modo, el suministro energético propio se convierte en una herramienta para optimizar los costes de funcionamiento a largo plazo.
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