Energía solar en el sector empresarial
comercializarla y aprovecharla
Aprovechar la energía propia o comercializarla: las empresas pueden utilizar la energía solar de forma cada vez más flexible y rentable
Aprovechar la energía solar de forma rentable
Una instalación fotovoltaica industrial puede generar, en determinados momentos, más electricidad de la que necesita la propia empresa. En cuanto a estos excedentes, surge la pregunta: ¿cómo se puede aprovechar la energía generada de forma económicamente viable?
Además de la clásica inyección a la red eléctrica pública, pueden resultar interesantes otras opciones de comercialización, en función de la instalación y las condiciones generales.
Esto cambia la perspectiva sobre la instalación fotovoltaica. Ya no se trata exclusivamente de la generación y el autoconsumo, sino del aprovechamiento óptimo de la energía disponible. El autoconsumo, el almacenamiento y la comercialización pueden convertirse en pilares de una estrategia energética conjunta.
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Tener en cuenta primero el autoconsumo
La energía solar autogenerada puede abastecer directamente a maquinaria, edificios, infraestructura de recarga u otros consumidores en las propias instalaciones. De este modo, se reduce la cantidad de electricidad que hay que obtener de la red pública. Por eso, el autoconsumo es un factor importante en el análisis de rentabilidad de muchas empresas.
Sin embargo, no todos los kilovatios-hora generados pueden utilizarse de forma inmediata. Especialmente en el caso de grandes tejados y terrenos abiertos, pueden producirse excedentes con regularidad.
En ese caso, la planificación no debería limitarse a la cuestión de cuánta energía solar se puede autoconsumir. Es igualmente importante preguntarse: ¿qué uso rentable se le puede dar a la energía que se genera por encima de esa cantidad?
Comercializar los excedentes de forma selectiva
La energía solar que no se consume directamente ni se almacena puede inyectarse a la red eléctrica pública. En función del tamaño de la instalación, los requisitos normativos y el modelo de comercialización elegido, la energía generada puede comercializarse de diferentes maneras.
Además de una retribución fija, puede resultar interesante, por ejemplo, la comercialización directa. En este caso, la electricidad generada se comercializa en el mercado energético. Por ello, especialmente en el caso de las instalaciones fotovoltaicas comerciales de mayor tamaño, puede ser conveniente considerar diferentes modelos ya durante la fase de planificación.
De este modo, la instalación fotovoltaica no solo se convierte en una fuente de energía propia, sino que además puede participar en el mercado eléctrico.
Los precios de la electricidad se vuelven más dinámicos
El valor de la electricidad no es siempre el mismo. En los mercados eléctricos, los precios varían en función de la oferta y la demanda. Especialmente en momentos de elevada generación de energía solar, puede haber mucha energía disponible al mismo tiempo.
Por ello, el momento en que se consume, se almacena y se inyecta la energía cobra mayor importancia. Esto abre una nueva perspectiva para las empresas: ya no solo cuenta la cantidad de energía generada, sino, cada vez más, también cuándo se necesita, se almacena o se comercializa la energía.
Los sistemas energéticos inteligentes pueden tener en cuenta estas diferentes situaciones y, de este modo, sientan las bases para una gestión más flexible de la propia generación de electricidad.
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El almacenamiento ofrece posibilidades
Un sistema de almacenamiento con baterías amplía las posibilidades a la hora de gestionar los excedentes de energía solar. En lugar de consumir o inyectar la energía inmediatamente, esta puede almacenarse primero. De este modo, es posible posponer el momento de su uso.
La electricidad almacenada puede utilizarse posteriormente en la empresa cuando la generación fotovoltaica disminuya. Además, en función del modelo técnico y económico, los sistemas de almacenamiento pueden asumir otras funciones dentro del sistema energético. De este modo, se consigue una mayor flexibilidad entre la generación, el autoconsumo, el almacenamiento y la red.
El uso que resulte más rentable depende del perfil de carga, del sistema de almacenamiento, del modelo de comercialización y de las condiciones del mercado en cada caso.
Cómo afrontar mejor la limitación de potencia
Las normas reguladoras o las condiciones de la red también pueden influir en la cantidad de energía solar que se puede inyectar a un momento dado. Un sistema energético inteligente puede ofrecer posibilidades adicionales para reaccionar ante este tipo de situaciones.
En lugar de dejar sin aprovechar la potencia fotovoltaica disponible, se pueden, por ejemplo, activar consumidores flexibles o utilizar las capacidades de almacenamiento existentes, siempre que el sistema técnico y las condiciones marco correspondientes lo permitan.
De este modo, la capacidad de control de la instalación cobra mayor importancia. Cuanto más flexible sea una empresa a la hora de gestionar la energía que genera, más posibilidades tendrá de reaccionar ante las diferentes situaciones de la red y del mercado.
Gestionar de forma inteligente los flujos de energía
A medida que aumentan las posibilidades, el suministro energético se vuelve más complejo. ¿Debe utilizarse la energía solar directamente en la empresa? ¿Existen consumidores flexibles? ¿Hay capacidad de almacenamiento disponible? ¿O puede inyectarse energía a la red y comercializarse?
Un sistema de gestión energética puede reunir la información necesaria y coordinar los flujos de energía. En este proceso, también se pueden integrar sistemas externos y socios de comercialización. De este modo, una instalación fotovoltaica clásica se convierte en un sistema energético cada vez más flexible, capaz no solo de generar, sino también de reaccionar ante diferentes necesidades.
El autoconsumo, el almacenamiento y la comercialización no se consideran de forma aislada, sino de manera conjunta.
Tener en cuenta la comercialización
Las opciones de comercialización más adecuadas para una empresa dependen de muchos factores. El tamaño de la instalación, el perfil de generación, el autoconsumo, el almacenamiento, los requisitos normativos y el modelo de mercado influyen en la decisión. Los socios de comercialización actuales o futuros también desempeñan un papel importante.
Por ello, este tema debe integrarse en el concepto energético lo antes posible. KOSTAL sienta las bases técnicas para sistemas energéticos flexibles gracias a una potente tecnología de inversores, la medición de energía, la integración de sistemas de almacenamiento e interfaces abiertas.
De este modo, la propia instalación fotovoltaica puede adaptarse a las exigencias de la explotación, la red y el mercado energético.
Sacar más partido a la energía solar
La energía fotovoltaica comercial ofrece más posibilidades que el autoconsumo y la inyección clásica a la red. Los excedentes pueden almacenarse, pueden integrarse consumidores flexibles y, en función del concepto concreto, pueden comercializarse en el mercado energético.
De este modo, la flexibilidad se convierte cada vez más en un factor económico. Quien genera, utiliza, almacena y comercializa la energía solar de forma inteligente puede sacar más partido a su propia energía.
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