Aprovechar de forma rentable
los espacios comerciales con instalaciones fotovoltaicas
Los tejados y las superficies libres adecuadas se convierten, gracias a la energía fotovoltaica, en elementos productivos del suministro energético de la empresa.
La superficie se convierte en fuente de energía
Las naves de producción, los almacenes, los talleres, los locales comerciales o los edificios agrícolas suelen contar con grandes superficies de tejado. A ello se suman, según la ubicación, espacios abiertos adecuados u otras zonas que hasta ahora no se han aprovechado desde el punto de vista energético.
Gracias a la energía fotovoltaica, las empresas pueden aprovechar además estas superficies disponibles para generar electricidad para su propio funcionamiento. De este modo, la superficie se vuelve doblemente productiva. Bajo el tejado se trabaja, se produce o se almacena, mientras que en el tejado se genera energía al mismo tiempo.
De este modo, la superficie existente se convierte en un componente activo del suministro energético de la empresa.
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Aprovechar los tejados de forma productiva
Los grandes tejados de edificios comerciales suelen ofrecer buenas condiciones para la energía fotovoltaica. Las naves de producción y almacenamiento, los centros logísticos, los edificios agrícolas o los concesionarios de automóviles cuentan, en algunos casos, con varios cientos o incluso miles de metros cuadrados de superficie de cubierta. La energía fotovoltaica aporta una función adicional a esta superficie. No solo protege el edificio, sino que, al mismo tiempo, puede utilizarse para generar electricidad.
Sin embargo, no es necesario cubrir necesariamente toda la superficie disponible al máximo con módulos. Lo decisivo es una planificación que combine el potencial de la superficie, la demanda de electricidad, los requisitos técnicos y la rentabilidad. De este modo se crea una instalación que se adapta a la ubicación y a la empresa en cuestión.
El autoconsumo aporta beneficios
La generación propia de electricidad resulta especialmente interesante cuando la energía solar generada se necesita directamente en las propias instalaciones. Muchas empresas tienen una demanda energética continua durante el día, por ejemplo, debido al funcionamiento de maquinaria, iluminación, refrigeración, ventilación, sistemas informáticos u otras instalaciones técnicas.
De este modo, la generación y el consumo de electricidad pueden combinarse perfectamente. En lugar de inyectar la energía solar exclusivamente a la red pública, se puede aprovechar directamente en la propia empresa la mayor parte posible. La superficie de tejado disponible se convierte así en una fuente de energía para el funcionamiento diario.
Cuanto mayor sea el autoconsumo adecuado, más podrá contribuir la instalación fotovoltaica a reducir el consumo de electricidad de la red.
Aprovechar aún más los espacios abiertos
No solo los tejados de los edificios son aptos para la energía fotovoltaica. Dependiendo de la empresa y la ubicación, también pueden ofrecer potencial para la generación de electricidad los terrenos abiertos adecuados. Especialmente en el caso de empresas con terrenos de mayor extensión, esto permite aprovechar una capacidad de generación adicional.
Que una instalación en terreno abierto sea conveniente y esté permitida, así como en qué medida, depende de las circunstancias locales, el uso del suelo y el marco legal. Por lo tanto, los tejados y los terrenos abiertos no deben considerarse de forma aislada.
Lo decisivo es el potencial energético total de la ubicación: ¿cuánta energía se puede generar y cómo se puede aprovechar de forma rentable?
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Generar más de lo que se consume
Una gran superficie disponible puede hacer que una instalación fotovoltaica genere, en determinados momentos, más electricidad de la que la empresa necesita de forma inmediata. Esto no tiene por qué ser un inconveniente. El excedente de energía solar puede inyectarse a la red pública, almacenarse temporalmente en una batería o, dependiendo de la instalación y las condiciones, comercializarse.
De este modo, surgen diferentes posibilidades de aprovechamiento de la energía generada. Por lo tanto, a la hora de planificar, no solo hay que preguntarse cuál es la superficie disponible, sino también qué modelo energético se adapta mejor a la empresa: el autoconsumo, el almacenamiento y la comercialización pueden combinarse entre sí.
La memoria amplía las posibilidades
Un sistema de almacenamiento con batería aporta aún más flexibilidad al uso de la propia instalación. Si la instalación fotovoltaica genera más energía de la necesaria en determinados momentos, se puede almacenar parte del excedente. De este modo, la energía estará disponible para su uso en un momento posterior.
Además, un sistema de almacenamiento puede asumir otras funciones, como reducir el consumo de la red en determinados momentos o limitar los picos de demanda. De este modo, no solo se tiene en cuenta la instalación fotovoltaica, sino todo el sistema energético de la empresa.
La superficie genera energía, el sistema de almacenamiento la distribuye y la empresa la utiliza allí donde su uso resulte económicamente viable.
Prever nuevos consumidores
El consumo eléctrico actual no tiene por qué coincidir con las necesidades energéticas del futuro. Los vehículos eléctricos de empresa, los puntos de recarga, la generación de calor o la mayor electrificación de los procesos operativos pueden aumentar la demanda de electricidad. Una instalación fotovoltaica de mayor tamaño puede ofrecer posibilidades adicionales para ello. La energía solar que hoy se genera como excedente podrá utilizarse directamente en el futuro para nuevas aplicaciones eléctricas.
Por eso, a la hora de aprovechar las superficies de tejado y los espacios abiertos disponibles, no conviene tener en cuenta únicamente el consumo actual. Una planificación con visión de futuro también debe considerar cómo pueden evolucionar la actividad empresarial, la flota de vehículos y las necesidades energéticas.
Analizar el emplazamiento de forma integral
La cantidad de energía fotovoltaica que se puede instalar de forma razonable en un emplazamiento industrial depende de muchos factores. Además de la superficie disponible, influyen, por ejemplo, la orientación y el estado del tejado, la estática, el sombreado, la conexión a la red, las necesidades de electricidad y el perfil de carga. En el caso de los espacios abiertos, se suman otros requisitos técnicos y normativos. Por ello, una planificación minuciosa combina el potencial técnico de la superficie con las necesidades energéticas de la empresa.
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Sacar más partido a las superficies
Los tejados y las superficies al aire libre adecuadas pueden ser mucho más que un potencial sin aprovechar. Con la energía fotovoltaica, se convierten en un componente productivo de la empresa: generan energía para maquinaria, edificios, infraestructura de recarga y otras aplicaciones eléctricas. Los sistemas de almacenamiento en baterías y la gestión inteligente de la energía amplían aún más las posibilidades.
De este modo, el espacio disponible se convierte en una fuente de energía propia, y la sede de la empresa pasa a ser una parte activa del futuro suministro energético.
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